FEDERACIÓN DE JUNTAS VECINALES DE LA CIUDAD DE EL ALTO
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LA PAZ, SEDE DE GOBIERNO Y “EL TEMIBLE WILLCA” En 1898 comenzó a discutirse en el Parlamento Nacional, la cuestión de Capitalía o la Ley de Radicatoria, siendo notoria la reyerta provocado entre conservadores y liberales y que mediante influjos políticos lograron que se encendieran la chispa del encono entre departamentos hermanos como Sucre y La Paz. En esos tiempos, Sucre era Capital de Bolivia, no obstante en los hechos, gracias al dinamismo en la producción de minerales y recaudación de impuestos, La Paz se había convertido en la principal ciudad de nuestro País, que la gran burguesía reinante en Sucre consumía con avidez, quitándole a La Paz el derecho a su pleno desarrollo, justificando este derecho con el pedido y clamor popular de la población que pedía a gritos que la Capital se trasladara a La Paz. Mucho antes, desde el año 1895, era Presidente de la República Don Severo Fernández Alonso que no escapó a la tentación de residir en La Paz. Ante este intento, el vecindario de Sucre, se puso en febril movimiento para impedir este viaje al que creían atentatorio a los intereses de esa ciudad. Ese año se llegaría a plantear inicialmente el problema de la Capitalía Plena desde la fundación de la República. El 31 de Octubre del año de 1898 la representación chuquisaqueña presentó un Proyecto de Ley de Radicatoria del Ejecutivo en Sucre, el mismo que fue contestado por la representación paceña en la que se proponía el traslado del Congreso a Cochabamba para tratar con mayor independencia el Proyecto presentado por los representantes chuquisaqueños. Producido el informe favorable de la Comisión, el Proyecto de Radicatoria en el mismo día de su presentación, desestimándose la propuesta paceña. En Noviembre de 1898 se conformó el denominado Comité Federal en la que esta representación, vía telegrama, rechazó la propuesta paceña que votó nuevamente por la Ley de Radicatoria, generando indignación en el pueblo paceño desatándose mítines de protesta de gran magnitud y no quedándole otro remedio a los representantes paceños que el de abandonar la sala de sesiones. En diciembre del mismo año y ante la gravedad de los hechos, el Presidente Severo Fernández Alonso, anuncia que se ponía a la cabeza del Ejército como su Capitán General para apaciguar a los departamentos del Norte. La convulsión era evidente y es entonces que los dirigentes del movimiento paceño, convocan a mítines dispuestos a lanzarse solos y sin armas en defensa de la propuesta paceña. Ante el conflicto, se forma una Junta de Gobierno encabezada por el Prefecto Serapio Reyes Ortiz, el Senador por Sucre José Manuel Pando y el Dr. Macario Pinilla y ese mismo día se acuartelan voluntariamente las guardias nacionales con la recolección de armas y municiones. El Presidente Fernández Alonso aún sostenía que podía someter a la fuerza a los revoltosos de La Paz con un ejército de 3000 hombres bien armados. El General José Manuel Pando que ya abrazaba la causa de los paceños, se puso al frente del incipiente ejercito que defendía esta causa y con el temor de ser arrollado por el Ejercito del Presidente Fernández Alonso, decide jugarse su última carta a través de su esposa Doña Carmen Guarachi Sinchi Roca, dama de abolengo y descendiente de la antigua nobleza Inca y que cuya ascendencia se identificaba con la región del altiplano, Cochabamba y las provincias Inquisivi, Sica Sica y Loayza, con la suficiente fuerza de persuadir al líder indígena Pablo Zárate, quien detentaba el nombre de “EL TEMIBLE WILLCA”, persona embestida de superiores poderes civiles y militares. La estrategia surge efecto y la esposa de Pando, logra una reunión con Pablo Zárate y el General. El militar lo convence de que lo apoye en la revolución y le promete la Vicepresidencia, además de la reivindicación de las tierras que sufrieron despojo durante el Gobierno del tirano Melgarejo. “WILLCA” acepta el convenio dando a conocer a su ejercito de Indígenas que su intención era la de lograr reivindicar los abusos que se habían cometido en contra de ellos, enarbolando su mensaje de que no debe existir discriminación entre hermanos. Es así que Pablo Zárate “EL TEMIBLE WILLCA” se levanta en contra del Ejercito Chuquisaqueño con centenares y miles de indígenas que parecían brotar de la tierra para frenar al Ejército de Severo Fernández Alonso. Prácticamente los indígenas diezmaron a las fuerzas de Fernández Alonso en todo el altiplano desde Calamarca, Ayo Ayo, Bianca, Chonchocoro, Collpani, Cosmini, llegando finalmente el 10 de abril de 1899 a la batalla final en los campos de Paria, el saldo de ese encuentro mas de 1.000 muertos, quedando totalmente derrotado el ejercito de Fernández Alonso que fue destruido, gracias al apoyo de los mas de 3.000 indígenas comandados por “EL TEMIBLE WILLCA” que barrió con todo lo que fue el ejercito contrincante. Pando, que había prometido muchas cosas al Líder indígena Pablo Zárate Willca se olvidó de sus compromisos y por el contrario mandó a apresarlo y encarcelarlo. Pando se dio cuenta que Zárate era un peligro permanente por el arrastre y fervor incondicional que le profesaban sus seguidores y ante esta amenaza fue asesinado a traición. EDITADO POR LA COMISIÓN DE COMUNICACIÓN INTERINSTITUCIONAL- EL ALTO www.fejuve.ciudadelalto.org.bo
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TODO LISTO PARA EL CABILDO EN DEFENSA DE LA SEDE DE
GOBIERNO El Alto, 20 de julio 2007 03:41 a.m.
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